La Música en el contexto del Santuario Celestial

 

La música y la adoración de la iglesia en la tierra debiera sacar su inspiración de la música y la adoración existente en el santuario celestial, ya que las dos están unidas por la adoración del mismo Creador y Redentor.

 

Para muchas iglesias cristianas, el servicio de adoración se centra en que Cristo ya ha dado cumplimiento en el pasado a través de Su perfecta vida, muerte expiatoria y resurrección gloriosa. Por contraste, la adoración Adventista del Séptimo día se centra no solo en ese cumplimiento redentor pasado de nuestro Salvador, sino también en Su ministerio presente en el santuario celestial y en Su futuro regreso para dar consumación a Su redención. Así, las tres dimensiones del ministerio de Cristo -pasado, presente y futuro - están involucradas en la adoración Adventista.

 

Encontrándose con el Señor

Es notorio que las tres doctrinas distintivas Adventistas - el Sábado, el Santuario y la Segunda Venida - compartan un denominador común, que es, encontrarse con el Señor. En el Sábado nos encontramos con el Señor invisible en el tiempo.  En el Santuario Celestial nos encontramos por fe con el Salvador ministrante en el lugar. En la Segunda Venida nos reuniremos con el Señor visible en el espacio.

 

Encontrarnos con el Señor en el tiempo en Su día Sábado, en el lugar en Su Santuario santo, y en el espacio en el día glorioso de Su venida debieran constituir los puntos focales de la adoración Adventista. Cuando los Adventistas se reúnen para adorar, su deseo debiera ser encontrarse con el Señor. Por fe ellos debieran desear encontrarse con el Señor, no sólo en el Calvario en la Cruz, donde el pagó la pena de sus pecados, sino también en el trono de Dios en los cielos mismos, donde El ministra en su beneficio.

 

En su libro Sing a New song! Worship renewal for adventists today (Canten un nuevo canto! Renovación en la adoración para los adventistas de hoy) Raymond Holmes escribe: "En nuestra adoración (Adventista) entramos al santuario celestial por fe y somos capaces de ver el mundo, el propósito de la iglesia, el ministerio de nuestro Señor, y nuestras propias vidas desde la amplia perspectiva de Dios y no sólo desde nuestro punto de vista limitado, estrecho y centrado en nosotros mismos."13

 

El enfoque de la adoración Adventista debiera estar en el santuario celestial donde Jesús continuamente ministra en la liturgia celestial en beneficio de Su pueblo. ".tenemos tal sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre" (Heb.8:1,2) Es porque tenemos tal Sumo Sacerdote ministrando en el cielo que Hebreos dice: "Acerquémonos pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro".(Heb.4:16)

 

Adoración en la iglesia para reflejar la adoración celestial

La invitación a "acercarse al trono de gracia" es obviamente una invitación a adorar mediante la ofrenda a nuestro Señor de nuestras oraciones, alabanzas y cantos. La iglesia en la tierra se une a los seres celestiales en alabanza a Cristo: "Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre." (Heb. 13:15)

 

La música y la adoración de la iglesia en la tierra debiera sacar su inspiración de la música y la adoración existente en el santuario celestial, ya que las dos están unidas por la adoración del mismo Creador y Redentor. El libro de Hebreos invita a los creyentes a "acercarse al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos" (Heb. 12:22-24)

 

Qué desafío para la iglesia de los últimos días, permitir que la gloria y la majestad de la adoración celestial brillen a través de su música, oraciones y predicación. Como sugiere Richard Paquier, "algo de a majestad real y la gloria del Resucitado que ascendió a los cielos debe aparecer en la adoración de la iglesia".14

 

Cuando vistazos de la majestad y gloria del Salvador resucitado y Sumo Sacerdote celestial aparecen en la música y la adoración de la iglesia, no habrá necesidad de experimentar con rock religioso, drama o danza para revitalizar la adoración en la iglesia. La visión de la gloria y majestad del Señor provee todos los ingredientes dramáticos para que los creyentes puedan desear siempre una excitante experiencia de adoración.

 

La adoración del Santuario Celestial

Para lograr una vislumbre de la majestuosa adoración que se efectúa en el santuario celestial, regresamos al libro de Apocalipsis donde encontramos el mayor número de conjuntos corales que aparecen en la Biblia. Los eruditos que han estudiado la música de Apocalipsis han detectado distintas cantidades de textos de himnos en el libro. Oscar Cullman ha identificado seis himnos (Apoc. 5:9; 5:12, 5:13:12:10.12; 19:1,2; y 19:6),14 en tanto Michael Harris enumera siete (Apoc. 4:8-11; 5:9; 7:10, 11:17-18; 12:10,11;15:3; y 15:4b).15 Forrester Church y Terrance Mulry identifican once himnos en Apocalipsis (Apoc. 1:5-8;4:11;5:9-11; 5:12,13; 11:17-18; 12:10-12; 15:3-4;18:22,23; 19:1-9; 22:16,17; y 22:20).16

 

La cantidad exacta de himnos y coros ejecutados en Apocalipsis es menos importante que su testimonio del rol importante que la música juega en la adoración escatológica de Dios en el santuario celestial. Los tres coros principales que participan en el culto de adoración celestial son (1) los 24 ancianos (Apoc. 4:10,11; 5:8,9; 11:16-18; 19:4); (2) la gran multitud de ángeles y redimidos (Apoc. 5:11,12; 7:9-12; 14:2,3; 19:1-3,6-8); y (3) el conjunto de todas las criaturas de los cielos y la tierra (Apoc. 5:13)

 

El texto de los himnos es muy instructivo. El coro de los 24 ancianos canta en primer lugar ante el trono de Dios un himno que habla de Su poder creador: "Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas."   (Apoc. 4:10,11) Entonces ellos cantan ante el Cordero un himno acompañado de arpas que habla de Su consumada redención: "Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." (Apoc. 5:8-10)

 

Finalmente los veinticuatro ancianos cantan ante Dios de  la vindicación de los redimidos y la inauguración del reino eterno: "Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder y has reinado. Y se airaron las naciones y tu ira ha venido y el tiempo de juzgar a los muertos, y te da el galardón a tus siervos los profetas a los santos, y a los que temen tu nombre,  a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra."Apoc, 11:16-18  Uno nota una progresión temática en los himnos de los 24 ancianos, desde la alabanza de la creación de Dios a la de la redención de Cristo y la vindicación final de Su pueblo.

 

Similar atribución de alabanzas se encuentran en los himnos cantados por la gran multitud de ángeles (Apoc. 5:11,12) y por los redimidos (Apoc. 7:9-12; 14:2,3; 19:1-3; 19:6-8) "Después de esto miré y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo : la salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero" (Apoc. 7:9,10)

 

En su disertación, publicada bajo el titulo de A theology of music for worship derived from the book of Revelation  (Una teología de la música para la adoración derivada del libro de Apocalipsis), Thomas Allen Seel encuentra un crescendo en la participación de los coros celestiales. "El coro de los 24 ancianos aparece dirigiendo los coros más grandes en tanto la acción en el texto construye un poderoso crescendo de participación y sonido; lo inicia con el coro de los 24 ancianos cantando, seguido por runa respuesta antifonal de las criaturas de los cielos y culmina cuando estas fuerzas antifonales participan en una gozosa respuesta con el resto de la creación, incluyendo los Redimidos. Juntos en forma corporativa dirigen su alabanza al Dios Padre."17

 

La dinámica de las respuestas antifonales y participativas de varios grupos revela una asombrosa unidad. "Ellos responden en una forma ordenada y balanceada que testimonia la unidad totalmente completa y sin compromiso de toda la creación del Dios Todopoderoso. La adoración en Apocalipsis es "genuinamente congregacional" e inclusive une distintos niveles de la creación en un mar de adoración doxológica al Dios Padre."18

 

Música triunfante sin golpe constante

Un estudio cuidadoso de varios himnos del Apocalipsis revela que pese a todas las referencias al pueblo sufriente de Dios, el libro aún puede probar ser una de las más felices composiciones jamás escritas. Como The Interpreter's Bible (La Biblia del interprete) comenta: "La música de la eternidad (en Apocalipsis) envía su triunfante alegría de retorno a la vida del tiempo. La justificación de la gloriosa música cristiana en el mundo es siempre la justificación por fe... Los escritos de Pablo también tienen esta característica de explosión de canto. Usted puede juzgar una interpretación de la religión cristiana por su capacidad de tener a los hombres cantando. Hay algo equivocado respecto de una teología que no crea una música triunfante." 19

 

La música triunfante de Apocalipsis es inspirada, no por el hipnótico golpe constante de instrumentos de percusión, sino por la maravillosa revelación de los logros redentores de Dios por Su pueblo. En tanto los adoradores del santuario celestial son privilegiados al poder pasar revista a la forma providencial en que Cristo, el Cordero que fue inmolado, ha redimido personas de cada nación, ellos cantan con una excitación dramática en su alabanza doxológica del Dios Padre.

 

Los líderes de la adoración, que están urgiendo el uso de un arreglo de tambores, guitarras eléctricas, y guitarras rítmicas para dar un tono rockero a su música para la iglesia, debieran notar que tanto en el Templo de Jerusalén como en el santuario celestial, no se permitían instrumentos de percusión. El único instrumento utilizado por los coros celestiales es un conjunto de arpas (Apoc. 5:8; 14:2). La razón, como explica Thomas Seel, es que "el timbre distintivo del arpa en la adoración se mezcla armoniosamente con las voces colectivas de los adoradores. Debiera notarse que el apoyo instrumental no suplanta la importancia de las letras del texto, ni contiene una mezcla de distintos instrumentos. El conjunto instrumental contiene un tipo singular de instrumento (el arpa) que se mezcla con la voz." 20

 

Reverencia en el Santuario de Dios

Finalmente, la música de la iglesia debiera ser reverente, a tono con la naturaleza sagrada de la adoración. Es significativo que de las ocho palabras utilizadas en el Nuevo Testamento para expresar una respuesta de adoración a Dios, solo se utiliza una de ellas en Apocalipsis. 26  Es la palabra griega prokuneo, que se traduce comúnmente como "adorar" o "postrarse". El termino aparece 58 veces en el Nuevo Testamento, 23 de las cuales ocurren en Apocalipsis. 27

 

El término prokuneo está compuesto de dos raíces: pros que significa "hacia" y kuneo que significa "besar".  Cuando se combinan, implican el honor y respeto demostrado hacia un superior. Una y otra vez se nos dice en Apocalipsis que los seres celestiales "se postran y Le adoran" (Apoc. 4:10; 5:14;7:11; 11:17; 15:4; 19:4)

 

Es significativo que Juan el Revelador utiliza sólo prokuneo para describir la adoración reverente de los tiempos finales. La razón podría ser la necesidad de advertir a la generación de los tiempos del fin para no ser engañada por la falsa adoración de Babilonia, caracterizada por una excitación afiebrada. Dios es santo y Le adoramos con un profundo respeto, temor y afecto. Tanto en el Templo de Jerusalén como en el santuario celestial, Dios es adorado con gran reverencia y respeto. La misma actitud debiera manifestarse en nuestra adoración hoy, ya que Dios no cambia.

 

Hoy vivimos en un mundo de afiebrada actividad, constante entretención y cercana familiaridad. Esto se refleja en algunas de las músicas pop contemporáneas que tratan a Dios con frivolidad e irreverencia. La adoración en los Templos terrenales y celestiales nos enseñan que necesitamos postrarnos en humildad ante nuestro gran Dios. La música sagrada puede ayudar a aquietar nuestros corazones y almas para que podamos reconocer en mejor forma quien es realmente nuestro Dios y responderle en reverencia.

 

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- Samuele Bacchiocchi (1938-2008), es uno de los más reconocidos teólogos adventistas, obtuvo su doctorado en Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

- Autor varios libros catalogados como best seller, entre ellos “La música Rock y el Cristiano”.